Tributo a Marco Polo
Hoy, desde aquí, queremos rendir tributo a uno de los mayores iconos de toda la historia en el ámbito de los viajes y la exploración, alguien que ha inspirado innumerables sueños infantiles y anhelos de aventura, que luego se han traducido en miles de experiencias y millones de kilómetros. Nos referimos, cómo no, al gran Marco Polo.
Marco Polo nació en 1254 el seno de una familia de comerciantes venecianos. Su padre y su tío eran expertos mercaderes que comerciaban con la Ruta de la Seda, siendo de los primeros occidentales que viajaron a China, pues el conocimiento de Europa en la época no se extendía mucho más allá de Oriente Medio. De vuelta de su viaje, trajeron una carta del Gran Kublai Khan dirigida al Papa. En 1271, partieron con la respuesta del Papa, de nuevo hacia Oriente, pero esta vez les acompañaba un joven Marco Polo.
Marco Polo no tardó en ganarse el aprecio del Gran Emperador de los Mongoles, al punto de convertirse pronto en su consejero. Como emisario del Gran Khan, Marco Polo viajó durante 17 años por las vastas extensiones de China, llegando a adquirir un profundo conocimiento de sus gentes, sus costumbres y sus logros, muchos de ellos muy por encima de los alcanzados por sus contemporáneos occidentales. A su regreso a Venecia en 1295, la familia Polo se convirtió en centro de atracción de multitudes de curiosos que escuchaban anonadados las fantásticas narraciones de sus cuantiosos viajes. Capturado mientras luchaba en una batalla naval entre Venecia y Génova, Marco Polo dictó en latín a su compañero de cautiverio, Rusticiano de Pisa, la crónica de sus viajes y la descripción de los reinos que había visitado durante su periplo por el entonces desconocido Lejano Oriente.
El libro fue rápidamente traducido a varios idiomas, convirtiéndose pronto en un éxito. Aunque posteriores historiadores cuestionan la verosimilitud de todo lo que rodea Los viajes de Marco Polo, nadie podrá arrebatarnos la magia que se desprende de la fantástica figura del primer hombre que nos habló del Viejo de la Montaña, o de maravillas tales como la torre de tesoros en la que un rey se muere de hambre, o de esos demonios que habitan el desierto y que asumen la voz y el rostro de un amigo para perder a los incautos viajeros…
Fotos: J O S H U A orexca


