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| Nació de pequeños ? |
| Cuando éramos pequeños seguramente mirábamos televisión (la mayoría de nosotros al menos ). Y probablemente, una de las cosas que mirábamos era a un Caballero león, que tras ser desafiado, se decide a dar la vuelta al mundo en 80 días. No lo recuerda ? A ver con esto .. Quizás, esta pasión por recorrer el mundo, haya sido influenciada por este dibujo animado. Unos links para que lean un poco más de la historia de este Caballero, o se consigan el dvd con todos los capítulos: Wikipedia DVD Etiquetas: curiosidad, diversión, experiencias personales, opiniones, video, vuelta al mundo |
Escrito por Fabricio Olivera 3/13/2008  |
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| Reflexiones sobre el "regreso" de una vuelta al mundo |
 Hace unos días el post sobre los efectos secundarios de una vuelta al mundo, me trajo a mi presente una realidad a la cuál me enfrento día a día en un sentido muy particular. Por este motivo deseo “conversar” de tú a tú con el lector que alguna vez a sentido cierto temor a su regreso y quiero hacerlo de una manera íntima, cercana, sin tapujos, porque no entiendo otra manera de hablar cuando se trata de sensaciones, sentimientos, y pasiones tan fuertes como produce el viajar durante un tiempo indeterminado. Pretendo ofreceros una perspectiva tal vez diferente, o desde otro ángulo de esa realidad sobre el regreso a nuestra vida “anterior” que en ocasiones se nos muestra como dramática.
El 2 de enero hará dos años que me marché de España y serán ya dos años y medio que abandoné un puesto bien remunerado en una multinacional de inversiones alemana. No tenía, ni tengo más dinero que muchos que están sentados hoy en sus trabajos siguiendo el ritmo monótono del pasar de las horas, ni carecía de una familia unida, ni de unos amigos cercanos. Vivía muy bien según los cánones de la sociedad imperante. Pero si te levantas una mañana tras otra con la misma pregunta: “¿Y si me digesen que mañana iba a morir, seguiría haciendo lo mismo que hago durante los cinco días de la semana?”...si tu contestación es un “no” , tienes que cambiar algo. Esta pregunta me acechó tanto que acabó por acorralarme. En esos instantes sabes que ya no hay más salida que seguir el impulso rotundo de tu interior. Me marché a recorrer el mundo y casi dos años después sigo en el camino. No deseo regresar a una oficina, no quiero seguir la fuerza gravitatoria de la masa de la sociedad que marca el ritmo de los días con una cadencia cansina y previsible, no deseo hipotecar treinta años y vivir atado a una casa que tal vez núnca sea del todo mía. No lo quiero, no porque sea algo malo, algo que no pueda llenar interiormente a las personas, ni porque me piense un ser elevado que huye del materialismo, no soy quién para juzgar eso, si no lo deseo para mi, es porque encontré una esencia diferente en los días vividos en libertad, en los días con tiempo para pasear, sin estar sumida en la dictadora de los relojes, o de los teléfonos móviles. Encontré una manera más lenta de andar, siendo más consciente del respirar. Y ese encuentro cambió mi vida de tal manera, que quiero luchar por permanecer en ese “país” que muchos creerán es el de “Núnca Jamás”. Las personas tienden tras un largo viaje a volver a su “vida anterior”, parece que no existe otra alternativa. Muchos dirán, bueno me gasté casi todo el dinero, necesito recuperarme. Está bien, ¿pero no existen más formas de ganar dinero que encerrarse en una oficina? Nadie ha dicho que sea sencillo vivir en diferentes lugares del mundo y trabajar por determinadas horas desde casa teniendo un elevado grado de libertad. No es fácil, pero si lo sientes de verdad, si te mueve una pasión interior que te increpa para seguir esa senda, debes hacerlo sin miedo. El problema rádica en que no solemos escucharnos bien, en que nos da miedo convivir por algún tiempo junto al silencio. Entonces vamos en contra de nuestro deseo de libertad, unos hemos nacido para viajar, otros para ser directivos de multinacionales, otros para ir acumulando propiedades inmuebles en su vida, la cuestión es saber que es lo que realmente queremos. Es duro el regreso cuando va en contra de nuestro ser íntimo, de nuestra pasión, de nuestros sueños, de aquello que hemos descubierto que somos durante la larga ruta. Pero aún así, aunque no tengamos otra alternativa algún día que regresar a eso que llamamos nuestra “vida anterior” al viaje, aunque tengamos que volver a sentarnos en una oficina durante nueve horas al día, ese que se sentará en esa silla frente al ordenador os aseguro que no será el mismo que un día dejó atrás su casa, su país. Y eso, simplemente eso, ese cambio, ese despertar a otra realidad, ya habrá valido la pena en nuestra vida.
No tengamos miedo, ni al “ir”, ni al “regresar”, temamos al hecho de que pasen los años y seamos conscientes que no hemos “vivido realmente”. Seamos atrevidos, porque al fín y al cabo, la vida no deja de ser un viaje, seguramente el más apasionante que emprendemos.
Víctor AlonsoEtiquetas: opiniones, reflexiones |
Escrito por Víctor Alonso 10/03/2007  |
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